La musa caprichosa
Se apilaban los caprichos de las bocas
dulces, de labios magnéticos, rebosantes
de tiernos hechizos, causaban alegrías,
llenaban corazones de sueños expectantes...
Sedientos esos labios, de miel y de carmín,
de cigarros compartidos y besos de pasión,
murieron extenuados, secos, marchitos,
malditos y mil veces violados... por error.
Nunca perdonaste a un beso su prisión,
encerrados ellos mueren, en la cárcel los
que quedan, lentamente y sin mirarse...
su vergüenza no fue nunca bastante.
JavierElorza
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