De rodillas
La vanidad me derrotó,
de rodillas, cabeza gacha,
no quedó mas que escuchar
sus duras palabras:
“Después no hay nada.”
¿Para qué tanto esfuerzo,
tanta lucha por ser mejor
y no tener tiempo de demostrarlo,
tantos miramientos y buenas acciones,
que nunca nadie pagará?
Tanto amor y tanto odio,
por años alimentado, engordado, inflado,
que nunca verá la luz ni podrá estallar.
Oraciones vanas, ofrendas vacías de efecto,
vidas malgastadas en cánticos y ayunos.
Vicios denigrados por falsas virtudes,
levantaos y multiplicaos, antes del final,
mostrad el camino más corto al placer,
y romped los cuerpos que os acompañan,
antes de que os puedan merecer.
JavierElorza
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