Siempre veo lo mismo en cada rostro,
mi esperanza disfrazada de muchacha,
de hermano, de señor de alto talle,
de viuda solitaria, nunca de soldado,
ya no hay soldados.
¡Sabia decisión!
No hay guerras que valgan la pena,
ni hombres que las merezcan.
El honor yace como la herrumbre de las espadas,
enterradas bajo nuestros pies y la graba.
La edad del hierro ha acabado
y ha empezado la de la hojalata.
El Ragnarok da sus primeros pasos
y la mandíbula de Fenris se abre,
bostezando con arrogancia.
¿Dónde está Odín y su Valhalla?
Los hombres que viajaron al este
para ver donde duerme el Sol,
han regresado por el oeste
y no han visto nada.
JavierElorza
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