En la calle
Aquel niño que vendía grillos,
de ojos verdes y manos de anciano,
se sentó en mi mesa,
a escuchar el rumor de la contienda
entre la costumbre del vacío
y las palabras mas amargas,
que distan mucho de ser mentira.
Aquellas miradas hacia la botella,
el ruido de los hielos vaciados,
el sorber de la caña, el disparo del fuego,
la mano con la batuta, tiritando…
al ritmo de los coches, que van pasando.
La vida en concierto como entremés,
para poder conocer al que será nuestro juez.
JavierElorza
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