La mente despejada de matices, viéndose pura, desea volver a parar el tiempo, ser de nuevo aquel que subía a Ticuantepe, regresando de noche entre los mangos... en silencio.
Perfume
Su aroma me recuerda
al de una sirena,
de esas que no comen
hombres,
y solo aparecen
en las fábulas del que sueña.
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