Aquellos años
El espejo al que nunca uno se enfrenta
es la causa de que luzca despeinado,
envidio a los que se peinan,
pero yo le otorgo ese placer al viento.
Prefiero ver mi sombra,
que no cambia tanto con el tiempo,
recordar la magia de un momento,
lejano, perdido entre sueños.
Ese abrazo condenado a ser el último,
un apretón de manos entre carcajadas,
el brindis sin vasos en un viejo cumpleaños,
la carrera triunfante que ganamos a la policía,
o el diablo sidoso que me contó su vida
a cambio de un cigarro.
Aquellos años en los que uno se levanta
día a día, sin planear nada,
burlándose de la vida,
sin temor a una muerte lenta y relajada.
JavierElorza
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