Nuestro padre, el caos,
nos tiende la mano,
entre estornudos
y tuberculosos salivazos.
Antes de abrazarlo,
deberemos dar un salto
y dejar los vicios,
que nos han acostumbrado
a vivir como seres
inanimados.
Liberar los intestinos
de las hernias en los testículos,
olvidar el enfisema
que tenemos en la cabeza,
poder ver lo que
las cataratas no nos muestran,
y derribar las mentiras,
que viven en las úlceras
de la lengua.
JavierElorza
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