El buscador
Era un pasillo largo y sin puertas
antes de que las luces se fueran,
era una simple y humana silueta
antes de que las pieles se sintieran.
La duda, el miedo y el amor,
un piel desconocida y un segundo de reflexión,
para no hacer nada en la vida
y poder así tener compasión.
Al primer contacto la busqueda empezó...
Por años y años buscando otra vez el calor,
tras un tacto sin rostro ni voz,
tanteando paredes, arrugas de madera,
metiendo los dedos en los ojos
de las viejas puertas férreas,
escuchando las tablas crujir
y los pies siempre huir,
por rumbos que nunca atinamos
a percibir.
JavierElorza
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