Hay cosas que repudio horriblemente,
la raya en el asfalto de madrugada,
la vecina que riega todas las noches,
para dejar charcos en la calle, bajo mis pasos,
aquella voz que me decía ,
de que fumar en el tren no se podía,
o esos ojos bellos e inútiles
que besaban a las bestias entre luces.
Mis ojos errados,
buscando clones entre cientos de cabezas...
Mis instintos,
que eran falsos y me decían que ella me quería.
O los neones encendidos
abrasandome las pupilas.
JavierElorza
1 comentario:
Hola Javier, siempre es un honor leerte. Que bueno que sigues escribiendo.
Un abrazo
Nati
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