miércoles, noviembre 05, 2008

Los hijos de Marte

Los hijos de Marte



Subiendo la colina, la roca escarpada,

la mandíbula aserrada del gran Fenris,

recordaban a su protectora, mansa y tierna,

que les daba carne en los labios

y un abrigo de aliento para el frío.


Luperca la loba, genial para ese momento...

con las rodillas llenas de nieve,

rostros aguileños y ojos rasgados,

abrigos de pieles que tapan

a todas las razas de occidente.


Siete romanos con capas escarlata,

vaho por resuello y horizonte tras los sueños,

cuerpos hechos de roca pulida mil veces por el hierro,

pasos firmes bajo penachos sin bandera,

y como siempre el Aquila Immortalis a la delantera.


JavierElorza

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