El maestro
Cuando aspiro
siento el céfiro, el transponiente,
las velas elevadas... Finisterrae.
Otra vez la bajada, el cielo estrellado, buscando el puño del norte,
circunferencias en la cúspide, movimientos...
allá, aquí, quizás, tal vez...
Es lo que no podemos controlar
la sensación de estar cerca del final.
Las horas y las pupilas como relojes de arena,
gente demacrándose ante mis ojos,
tú durarás mucho, tú poco...
Cada cierto tiempo es ley pagar pecados,
sentirse roto por dentro
invulnerable a las desgracias de la vida.
Así camino
por el camino,
solo uno es el válido
el resto nos confunden,
nos llevan lejos.
Es la sensación de estar perdido
buscando estrellas,
recordando aquel maestro señalar arriba.
El camino... ¿Adónde lleva?
JavierElorza
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