Sobre las cejas
Una corona de laurel sobre las cejas.
La mirada tranquila.
Son los premios, las cicatrices,
el olor a lobo, el sudor fresco,
los músculos que ya no sienten.
Y su grandeza,
su pequeña figura,
se discute.
Vosotros no le visteis sonreír,
ni llorar la última vez que lo hizo,
tampoco saltar sobre los muros de la noche
y cabalgar por llanuras imposibles.
Yo lo vi todo.
El viaje que remonta en el tiempo
se escapa de estos planos,
es remoto y cierto, se hace lejano
cuando pasas las fronteras del intelecto
y rompes con Cronos... con Morfeo, con Urano.
¿Comprendéis?
JavierElorza
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