A esa dama
Deseoso de ver tras el humo de la pipa, he imaginado,
a esa dama criolla de aromas orientales,
nombre de luna y candores exquisitos.
Me he preguntado el destino que podré darle,
y funesto ha sido el resultado.
Si decido tirar la moneda y esta cae de tu lado,
huye y no hagas caso.
No ofreceré otra cosa, sino tormenta y desvarío,
noches de pasión ardiente que te lleven al infierno,
amaneceres poco frecuentes, soles de medianoche
y desayunos de café frío.
Ningún resquicio en la puerta, ninguna llave y ninguna grieta,
para escapar de mi mundo líquido,
en el que nunca debieras haberte sumergido.
JavierElorza
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