Fingido
Reina el desorden en la mesa,
camel y cocacola, también
algo que recuerda a cerveza,
sqpr y la loba, un gato negro,
el credo de los piratas,
un mapa de metro y un
billete de cincuenta euros.
Reina el desorden en la pared,
una bandera azul y blanca,
la torre Eiffel en sepia,
la guitarra virgen, la raqueta
raída y los cuatro cuadros que admiro,
de flores, de sueños cursis,
de un Quijote que da la espalda.
Reina el desorden en la cabeza,
llena de ideas apócrifas y viejas,
de sueños silenciados por el miedo,
colores que no existen, susurros
de los delirios y del suicidio,
de las tormentas que regresan,
y los recuerdos venerados que han muerto.
JavierElorza
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