domingo, septiembre 21, 2008

La moneda danzando

La moneda danzando


A esos ojos cansados

que espantan al que los mira.

A esa moneda de oro

que rueda en la mesa eternamente,

jugando con los sueños de ser hombres,

de ser bestias, de ser seres de otro tiempo.


A la caricia de no ser querido,

al placer inocuo de no querer a nadie,

divagando por las calles como un cadáver

que no late ni siente, una película sin sonido,

una avalancha de imágenes sin sentido.


A todos los que entienden esas miradas,

partícipes de la misma desgracia,

sin compasión ni desvelo solo observan,

solo apuntan el dato en sus agendas,

uno más como yo, otro cero a la izquierda.


Una mirada dura siempre penetra

la invisible armadura del infernal poeta,

y la carcasa vacía siente vergüenza,

siente al fin el odio y el desdén,

los que pudieran salvarle se ríen de él…


Fuerzas nuevas para armar las andanadas,

las críticas a los imbéciles que solo ven la nada,

darles fe en la razón o en nuestra locura,

hacer un puente que les saque de su mundo

y les traiga al nuestro, de pasiones lleno,

de vicios, y de Venus y su espuma.


(Gracias Erika, por recordarme que esto existía)

JavierElorza

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