Otra vez tú
Mi maestro es sutil y seductor,
con tez plateada y ojos fieros,
enseña día a día nuevos gestos
a la vida y a los bellos momentos.
Y sus alumnos, claramente aventajados,
escuchan su silencio en silencio,
cabizbajos y con miedo,
ya que sus castigos son eternos.
A todos ya nos ha maldecido,
somos indestructibles mientras quiera
para hacer de nuestra vida su antojo
y vernos sonreir como hienas.
JavierElorza
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