Un día de verano
No existen las despedidas,
no y no, si te has ido
algo has dejado,
y si todo te lo has llevado,
es que nunca hemos coincidido.
Quizás el calor de mis manos aún dura,
los ecos de aquellas sonrisas,
pecas y más pecas...
un mar de pelos rodando en la hierba,
huellas subiendo la montaña,
en una subida incierta.
Friburgo, algún día del verano de 2008
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