Los delirios del caminante de cuchillas
Parte VI
Hernia en el hiato.
Cansado de ver siempre la misma nube
decidí volver la vista abajo,
a las botas encharcadas, presas de su espanto,
que corrían con mis piernas huyendo por atajos,
mientras los pies hervían en ese caldo.
Pie de trinchera, a salvo solo de mostrarse sano,
cocido con los jugos del cuerpo humano.
¿Eres tú el instrumento que aquí me trajo?
O lo fueron mis ideas,
o mis manos veneradas,
o los ojos acristalados
capaces de ver almas y también alimañas,
en los rostros de la gente y en los de las arañas.
Las manos ardientes
que nunca se cansaban de estar calientes,
haciendo muescas con las uñas en la escarcha.
Las ideas que siempre se olvidaban,
a mitad del camino entre la cordura y la batalla.
JavierElorza
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