Ata Quenta
El tiempo demostró las palabras de mi hermano.
La disciplina,
orientada a modelar los sentidos
y hacerlos opacos a la mente,
volvió inutil a este mundo
y a su realidad.
Hemos de cambiar, como hicimos tantas veces.
Tratar de ser ajenos al instinto
en los momentos menos sufridos,
dar rienda suelta a las pasiones
cuando nos acechen los dolores.
Tenemos tiempo y es poco para hacerlo, vestir de nuevo
el color terreno.
Rezar al dios de la carne con su sustento.
Hacer nuevas quentas, marcar caminos
con letras.
Las manos danzan
los ojos vuelan.
JavierElorza
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