Realidad
La dualidad que el tiempo nos permite
estar en dos lugares o en tres,
conversando sin mentir,
contando solo verdades
sin que se supongan otras cosas.
Esa dualidad de muchas caras,
que son las que ves y las que no verás,
nos permite,
nos ofrece,
tentándonos con oportunidades,
el no renunciar a nada
arriesgándolo todo.
Es el precio de bailar
sobre la punta de la lanza.
Duales, trifásicos,
enmascarados muchas veces
con la sonrisa y la personalidad,
¡Qué grande! ¡Qué fuerte! ¡Qué bello!...
pero la carcasa
miente,
y no ríe,
y no es fuerte.
JavierElorza
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