Las tracias
Cada vez que sueño con el viaje
veo las montañas y los lagos,
su cuerpo brillante,
su sombra de atleta...
Más al este, tras mil mundos
se extienden los placeres de oriente,
disolutos en divagar,
espejismos tapados con arena que vuela.
Y cerca de casa, hacía el sur,
queda un sueño trastocado,
bucles negros y ojos almendrados,
la sonrisa de luna y el marchar del
pecado.
Todos esos hijos míos
fueron poco o nada
comparados con los viajes que
esperaban.
Al norte, al norte de las tracias.
JavierElorza
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