La Áspid
En su expresión,
en su mirada infinita,
en la boca abierta
asimilando el momento,
sin disfrute,
sin pasión.
Se entreveían mil viajes,
páramos y mares ondeando entre nubes,
irisado lienzo, encantador
arco-iris, amazónico,
sierpe asustada,
enroscada,
acorralada.
Hoy ya estas lejos,
en tu cubil entra el frío,
las mañanas son sinceras,
y no me hallo y no estoy.
Pero no olvidan mis ojos
la sonrisa, la mueca,
el verde tierno de la fruta prohibida,
el marrón castaño de sus raíces.
JavierElorza
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