Camomille
Flor de loto, con el tiempo,
llegan las ganas de perdonar,
se alojan en el cerebro
y tratan de quebrar la voluntad.
Que te perdone me has pedido,
enterrándote bajo cemento,
después una campana ha sonado
y yo al lado de un ciprés negro.
Pensando he viajado lejos,
para tratar de verte y sentirte,
en vano has sido mi hermana,
te fuiste a donde yo nunca iré.
Aún recuerdo la despedida,
¡Que larga fue!¡Que intensa!
Llena de abrazos sin medida,
vacía de besos y te quieros.
Me debes mil cosas que no veré,
te debo yo también y lo verás,
no caerás nunca en el olvido
y como pago… nunca me perdonarás.
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