Plegaria
Dios de las almas perdidas,
tú, que estás perdido entre los dioses.
¡Escúchame!
Soy el servidor de la llama secreta,
un guardián de los reveses del mundo.
¡Mírame!
Te ofrezco mi sangre gustoso,
para que llenes tu copa y bebas con gozo.
¡Bébeme!
Cumple la promesa que hiciste,
y reclama tu precio en mi vida.
JavierElorza
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