La firma
En los brazos de Morfeo,
me escondí de mi amor.
En mis sueños lo deseo,
evito hacerlo sin pudor.
Y los milagros ya están lejos,
sin manos que me cubran
y labios que me acechen,
irán detrás de mí solo los ciegos.
Esperpento lleno de perfumes,
en calles escuetas como cruces,
los ojos del cielo y dos tizones,
¡Como huele a azufre y a carbones!
Un pacto, una pluma, un papel,
un puño cerrado y mi rostro en él,
por destinos infinitos y sin final,
he vendido mi alma por un puñado de sal.
JavierElorza
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